¿Es martes y das la semana por perdida? Deja de procrastinar

En este post no voy a hablar de herramientas, apps o técnicas para dejar de procrastinar. Voy a hablar de un argumento que seguro que más de una vez te ha servido de excusa para no ponerte a hacer aquello tan importante y de cómo remediarlo.

El argumento es el siguiente:

“Esta semana ya no hago (tarea que tenías en mente: por ejemplo, ponerte a dieta, empezar a hacer ejercicio, abrir un blog o ponerte a estudiar) porque total ya estamos a (día de la semana que quieras) y ya lo dejo para la semana que viene”.

Pero “la semana que viene” pasa a ser la semana siguiente, después la siguiente y así sucesivamente.

En cierto modo es comprensible. Durante la semana anterior te repetiste que el lunes ibas a empezar a hacerlo todo y el lunes comenzaste la dieta muy motivado, te hiciste un planning con tareas para el blog, fuiste a correr durante media hora y te estudiaste el tema 1. El martes te da pereza salir a correr, te comiste un donuts a media mañana y no tienes tiempo ni para estudiar ni para el blog así que te pusiste a cotillear perfiles de Facebook y te viste el último capítulo de Juego de Tronos. Ya lo dejas para “la semana que viene”.

Pero existe una diferencia fundamental entre dejar la dieta para la semana que viene y tener vía libre para pegarse atracones de dulces durante toda esta semana (eso es todavía peor).

¿Qué puedes hacer?

Deja de procrastinar

La semana no tiene por qué empezar el lunes

Para empezar, pensar que la semana no tiene por qué empezar el lunes. Si el martes te dio pereza, todavía es martes. Tienes otros cinco días para remediarlo, para empezar a hacer aquello que te proponías. Y esto es válido para cualquier día de la semana, no solo para los martes. Cuanto antes comiences a ponerte las pilas, antes alcanzarás los resultados que te propones.

No tienes que cumplirlo todo

Por otro lado, no tienes por qué hacerlo todo todo todo. Basta con cumplir la mayoría de las cosas que te propongas. Eso siempre será mejor que no hacer nada. El cerebro es vago así que para evitar martirizarse porque falló una vez, decide que es mejor darse más margen para hacer las cosas. Esto es completamente contraproducente porque así lo único que consigue es fallar todo el tiempo. Para engañarlo puedes utilizar pequeños trucos.

Puedes darte pequeñas recompensas cuando cumplas una parte de lo planeado. Por ejemplo, si lo que te gusta es Juego de Tronos, ponte el capítulo después de salir a correr. Si conseguiste ponerte a estudiar una hora, date el permiso de comerte aquel trozo de chocolate.

¿Es martes y das la semana por perdida? Deja de procrastinar

También puedes ponerte un número de veces a la semana que puedes fallar. Pero sin pasarse y dejar que eso se convierta en otra excusa más. Todo dependerá del objetivo que te propongas. Puedes ir apuntándolas en la agenda, una nota o hacerlo con monedas. Cuando llegues al tope de veces, no te permitas fallar más durante esa semana. Por ejemplo, si tenías pensado ir a correr cuatro veces a la semana y el martes te dio pereza, permítete fallar una vez y apúntalo para no olvidarte. Las otras tres veces, no tienes excusa, ya la has utilizado una vez así que sal a correr. O si querías haber estudiado una hora al día permítete fallar dos veces, las otras dos no tienes excusa. Siempre es mejor estudiar tres horas que no estudiar ninguna.

¿A ti también te pasa lo mismo? ¿Qué excusas utilizas y qué haces para remediarlo? 🙂

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